el ladrón de las cosas perdidas, que nunca serán encontradas, no por ser robadas, sino por ser olvidadas.

la entrada enigmática.
Lo confieso, el otro día, caminando tranquil... nerviosamente, me encontré con un duende. No uno de esos duendes de los cuentos de fantasía. Era un duende disfrazado de humano bajito y arrugado, era un duende, de eso estoy seguro. No lo averigué por sus ropas humanas, ni por su aspecto humano, sino por sus ojos de duende.

Esos brillantes ojos.

Me acerqué entusiasmado, ¿cómo no estarlo?, ¿cuantas veces te topas con un duende? Al verme ir hacie él, debió darse cuenta de que le había descubierto y empezó a caminar con claras intenciones de alejarse de mí. Pero le seguí, debió de darse cuenta (y esque los duendes son muy avispados) de que le seguia y caminó más deprisa, pero estando disfrazado de hombre viejo, bajito y arrugado no pudo desarrollar la velocidad suficiente para eludirme y le dí caza.

- ¿Qué cojones quieres? -... menudos modales para ser un duende...
- Te he descubierto duendecillo travieso, ¡ahora guiame hasta la cazuela llena de oro! - Trató de confundirme haciédome creer que era un humano de verdad poniendo una "poker face" de antología, pero no me dí por vencido - ¡Por la orden 7-7 de los duendes, cuando un duende es descubierto debe llevar al humano a su cazuela llena de oro!

- Chico... no sé de qué está hablando... - Qué astuto el duende, ¡tratar de confundirme a mi!
- No te hagas el loco, sé quién eres.
- Si tan bien sabes quién soy... te habrás dado cuenta de que no soy un duende... los duendes no existen hijo..
- ¿Como que no?¡MIENTES!- reconozo que grité muy alto esto último.
- Tranquilo chico...- contestó el hombre.
- ¿Como que me tranquilice? Tonto duende, ¡no me confundas con tus astucias!- exclamé- ¡LOS DUENDES EXISTEEEEEN!
- No, no existen, los duendes no existen... solo existen los leprechauns...

"La locura es universal, la cordura se manifiesta en unos pocos locos."

No hay comentarios:

Publicar un comentario