RANDSMAN

Situación, situación y situación, las tres directrices y ahora, ahora me siento como un jodido niño de teta, acurrucado entre dos tiernas nubes de color carne.
Tan feliz, tan despreocupado, escucho la música y pienso en ella, escucho la calle y pienso en ella, escucho mis dibujos y pienso en ella.
La veo, la oigo y la deseo.
Como una metáfora sin una realidad alternatica que viaja a través del tiempo y del Universo deconocido de luz y las mentes y los sueños y todo se funde en un ideal tan hermoso, que siento como mi espíritu cede ante la vida, la realidad, los conceptos se amontonan apilados sobre el escritorio de Dios.
El orden y el caos han dejado de poseer significados, todo se ha convertido en una cosa (ella).
¿Cómo seguir viviendo entre el cáncer?
¿Cómo abandonar los cigarrillos sobre la mesa de la salón?

La cocina está iluminada por la clara luz del amanecer y ahora puedo decir por fin, que la vida me sonríe.
¿O soy yo el que sonríe a la vida?
No me siento especial, siento especial todo lo que me rodea, la luz se ha convertido en materia sólida que cae pesada desde el cielo sobre los objetos, los oprime, los aplasta y los deforma hasta que alcanzan formas imposibles, impensables mientras que yo me hallo en gravedad cero, soy el hombre "gravedancer".

Un viento cálido procedente de la cara oculta de la Luna me ha mostrado hoy dos palabras mágicas que llevaba guaradando tres mielenios: "Te quiero".
Y yo no respondí a la Luna, pero la Luna nunca necesita respuestas porque es una mística que puede mirar dentro del corazón de cristal tintado de los hombres y confesarles, entre las nieblas del lago, las verdades absolutas y los miedos profundos.
Cojámonos pues de las manos y corramos hacia la orilla y allí, digamos las palabras mágicas y desaparezcamos, fundidos en el mercurio, evaporados en la coraza del Sol.


"Te quiero Luna, te quiero Sol"
"Eclipse" La más bella palabra del mundo humano.

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